Romeo † Julieta 1968: Info

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Criticas Romeo † Julieta 1968

ENAMORADOS POR EL CINE


 Estaba claro que si habia un director que pudiera sacar a flote en formato cinematografico la obra maestra de Shakespeare, y ademas hacerla fiel, ese era Franco Zeffirelli.A pesar de que algunos momentos han quedado anticuados ( no por la vestimenta, si no por algunos planos, muy ''Zeffirelli''-la pelea en la fuente en la plaza del pueblo-), el resto es extraordinario: no chirria en ningun momento los dialogos clasicos ,al reves . En voz de Leo Whiting (con desnudo incluido,se nota como cambiaban los tiempos...)y la extraordinaria Olivia Hussey todo es mas natural e incluso real(parece raro decirlo...,pero es que es verdad)...El film emociona , entretiene, divierte,con secuencias inolvidables (el baile de mascaras...) llegando a ese dramatico y mitico final. Claro que si algo, para mi esta ya por encima de todo, es la musica de Nino Rotta...¿se puede hacer algo mejor para esta pelicula?...

LA MIRADA DE FRANCO ZEFFIRELLI


Enhorabuena por quien encabeza esta lista de críticas porque ciertamente es este uno de los grandes aciertos de Franco Zeffirelli, un director que ha hecho del academicismo ( evocado normalmente de forma peyorativa) un arte...

Y es que merece una valoración positiva alguien que sin más pretensión que trasladar la mítica pieza desde nuestro imaginario colectivo a la gran pantalla hace un cine artesano, currado, abierto a un público amplio... Por suupuesto que esto no hace per se al buen cine pero la sencillez de este director además de no ser nada corriente, necesita de su talento para transmitir tanto como el hace a partir de una recreación clásica; nos demuestra que tanto la fidelidad combinada con genial estilización de Branagh como una revisión más cercana al ideario cultural tradicional son dignas de reconocimiento, y además que lo académico por llamarlo de alguna forma no tiene porque estar falto de un corazón que late tras el objetivo de la cámara.

Desde luego, los protagonistas son la viva imagen de cómo se ahn configurado los personajes creados por Shakespeare en el devenir de la cultura occidental... Ante esto, para mi no cabe un "eso es fácil" sino un enhorabuena, los ha sacado del libro y les ha regalado un encarnadura real.

Todo un privilegio disfrutar de la versión original gracias a la edición en dvd porque el doblaje que cubre hasta las canciones (" Tu juventud... Veráaaaáaaaásss caer también")... Con lo increible que es la bso pues la verdad pierde. De todas maneras quede dicho que los dobladores españoles son de lo mejor que hay a nivel mundial (los Simpson son un gran ejemplo) pero cuando hablamos de cine extranjero creo que siempre se pierde algo insustituible cambiando la voz de los actores.

Nada que objetar en contra, comparto lo dicho anteriormente, y si quiero recordar el espacio de la escena final, ese cementerio que da pie a reencuentro de Los protagonistas y además al de Romeo con los caídos a causa de tan arraigada rivalidad.

No la veía desde pequeña en la tele y la verdad es que tiene una magia especial, ha envejecido muy bien y a pesar de algunos aspectos más o menos subsidiarios es ahora más que nunca un clásico imprescindible, que enriquece la caleidoscópica lista de acercamientos a Shakespeare, a destacar el magnético Olivier, la pasión de Welles y los no siempre bien reconocidos trabajos de Branagh, que se alimenta de los maestros anteriores para ofrecer un enfoque distinto que ya venía siendo muy necesario con respecto al dramaturgo anglosajón.

HISTORIA DE AMOR ETERNA


Ya sea en Ballet, en Teatro o en Cine, "Romeo y Julieta" es uno de mis clásicos preferidos, y aunque la versión de Luhrmann cuando logré asimilarla me pareció una pasada, creo que la de Zeffirelli es la mejor adaptación cinematográfica hasta la fecha de la inmortal obra de Shakespeare.

En su magistral realización se aprecia la influencia de la ópera y del teatro en Zeffirelli.

Esta maravillosa película está dotada de un gran realismo, de una dirección artística sobresaliente, hermosísima fotografía, escenarios naturales, sensacional y extraordinaria música a cargo de Nino Rota, grandes interpretaciones, vestuario impecable, brillantes diálogos... ¿qué más se puede pedir?

El encanto de los por entonces desconocidos y jovencísimos protagonistas, Olivia Hussey y Leonard Whiting, es enternecedor. La naturalidad con la que actúan conmueve. Porque además, me parecen ideales para sus respectivos personajes. Imposible imaginar a un Romeo más hermoso y apuesto o a una Julieta más dulce y bella.

Las interpretaciones del resto del reparto son asimismo correctísimas, destacando Michael York como Tibaldo y John McEnery en el papel de Mercuccio.

Indiscutible obra maestra de Zeffirelli. 

CINE DE BUEN GUSTO 

 
El buen gusto, saber filmar el verso, airear el texto teatral, buscar un buen reparto... eso viene luego. Y sin duda Zeffirelli entiende a Shakespeare. Lo entiende tan bien que realiza la mejor versión posible de Romeo y Julieta usando de una receta muy fácil: elegir a actores muy jóvenes para protagonistas con el fin de darle un aire más creíble a la función, encontrar unas localizaciones no coloristas ni resultonas sino lo más plausibles y realistas y filmar de la mejor manera posible un texto que se defiende solo. Y no me quiero acordar ni por un momento de Luhrmann.  

Fuente: Cine Trivia



Quizás la pelí­cula más famosa de su director, el italiano Franco Zeffirelli, en la que se intentó seguir al pie de la letra el texto original de Shakespeare. Su deseo de ser enteramente fiel a la obra le llevó a respetar incluso la edad real de sus protagonistas. Así­, Romeo y Julieta fueron interpretados por un actor de 17 años y una actriz de 15 (los entonces desconocidos Leonard Whiting y Olivia Hussey). Además, el hecho de que Zeffirelli también destinara parte de su actividad artí­stica hacia la ópera y el teatro se dejó notar en la realización del film, muy cuidado en su dirección artí­stica y en su fotografí­a en color. De hecho, Romeo y Julieta ganó los Oscar de esos dos apartados ese año (1969), además de estar nominada al Mejor Director y a la Mejor Pelí­cula. A destacar también la música de Nino Rota.

Aunque se desliza por los excesos preciosistas de costumbre en Zeffirelli, no se le puede restar méritos a esta emotiva y ajustada puesta en pantalla. Llega a conmover. Zeffirelli ha hecho casi siempre cine pastelero, pero hay que reconocerle el mérito de haber filmado una excepcional adaptación de Romeo y Julieta para la gran pantalla.

Está bellamente fotografiada (como no, el maestro Pasqualino de Santis) siendo un placer contemplar cada imagen: las verduras en el mercado, los brillos plateados y colores encendidos de los trajes, la oscuridad iluminada por la luz de las antorchas, con una escenografí­a y vestuario de Danilo Donati grandiosos. Los desconocidos protagonistas (Leonard Whiting y Olivia Hussey) son otro gran acierto, por una vez se acercan a la edad real de sus personajes en la obra de Shakespeare y de ellos la dirección saca toda la espontaneidad y naturalidad indispensables, con una cámara muy ágil que consigue configurar un romanticismo realista y apasionado.

El duelo Romeo-Tebaldo (un joven Michael York) es tenso y está magistralmente coreografiado. A todo hay que unirle la preciosa partitura de Nino Rota que en las escenas finales sube el tono haciendo que las emociones se disparen. Fue rodada en inglés y vista pasados los años continúa siendo una obra excepcional.

Esta versión de Zeffirelli gusta, aunque tenga sus altibajos de ritmo, pero también los tiene la obra. Y gusta porque está llena de hallazgos: desde la música de Nino Rota, que recalca de manera sobresaliente las escenas (que suene de fondo un Ave Marí­a, música sacra, después del acto de amor de los dos recién desposados es algo que sólo se ha visto hacer luego a Coppola en su Drácula); a los paisajes de fondo que recuerdan, en efecto, los cuadros renacentistas; a la importancia de la luz y el entorno italiano o los momentos en que la historia se acerca a la estética religiosa, casi de semana santa.
Y gusta por Romeo (Leonard Whiting), joven, guapo y nervioso y… hecho un lí­o. Y gusta sobre todo por Julieta, que aunque no tiene los doce años que deberí­a tener según la obra sino quince, da a su papel toda la alegrí­a y toda la tristeza de la que sólo pueden ser testigo los adolescentes. Olivia Hussey, bella entre las bellas, levanta suspiros entre la chavalerí­a de hoy, ni hay que imaginar cómo tuvo que ser en el año del estreno de la pelí­cula. Interpreta con el gesto y con la voz, pero lo que más destaca son sus ojos: son ojos de niña y de mujer, de capricho y de destino. Hay luz y hay pozos de muerte en esos ojos. ¡Qué bien acompaña al verso esa mirada, cómo comunica en cada momento los estados de ánimo de esa niña condenada a la incomprensión y la muerte!.

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En 1968 el genio del cine Franco Zeffirelli hizo algo que conmovió al mundo del teatro: llevar la obra “Romeo y Julieta” de William Shakespeare al cine. Aunque hay versiones anteriores en b/n, esta pelí­cula está ya considerada como un clásico dentro del cine llamado romántico.
Aunque la obra del escritor inglés no se basa sólo en el romanticismo ya que hizo de ella un compendio de los muchos sentimientos que puede engendrar el corazón humano, aquí­ en la pelí­cula se hace resaltar el amor por encima de todos ellos.

La pelí­cula, basada en la obra de William Shakespeare, siguió su guión al pie de letra. Cinta larga, de 136 minutos de duración, con lo cual habrí­a descanso. Y eso en aquella época (1968-69) querí­a decir que habí­a que llevarse un bocata, el cual te tení­as que comer durante el descanso en los vestí­bulos de los cines. Allí­ entablabas conversación con toda la pandilla sobre lo que habí­as visto y las primeras opiniones que tení­amos de la primera parte de la peli. Por supuesto los chicos bravuconeaban con que era una cursilerí­a y demás cosas tí­picas de la edad. Después de escuchar el aviso tres veces ya estábamos todos sentados en nuestras butacas para ver la segunda parte de la magna obra del inglés en manos de un italiano.

La pelí­cula no tiene mucho mérito, no es una gran pelí­cula. Es la versión de un clásico para el cine; eso sí­ con una buena dirección y una interpretación un tanto peculiar, puesto que para los personajes de Romeo y Julieta se escogieron a dos actores desconocidos para el público en general. Muy buena fotografí­a y decorados y todo ello aderezado por la dirección que Franco Zeffirelli le dio: un ritmo vivo a todo el filme sin perder el interés en ningún momento. Hay que destacar también que ahora cuando se vuelve a ver esta clásica pelí­cula del ilustre director se la ve más como una obra de teatro hecha pelí­cula que como tal. 

Fuente: La Claqueta


El experto Stephen Orgel describe a la película de Franco Zeffirelli como "llena de gente hermosa y joven; las cámaras y luces exuberantes contribuyen a la energía sexual y atractivo de los actores". Cabe mencionar que los protagonistas Leonard Whiting y Olivia Hussey, a pesar de ser jóvenes (Whiting tenía dieciocho años y Olivia sólo quince), habían participado en otros proyectos anteriores a Romeo y Julieta. Sin embargo, Zeffirelli argumentó que la razón de haberlos elegido como protagonistas era su inexperiencia y juventud. Visto desde una perspectiva general, el director recibió elogios por dicha producción, especialmente por la escena del duelo donde expresa cómo una situación puede "salirse de control". No obstante, generó cierta controversia por las tomas de los protagonistas desnudos en la escena de la luna de miel, puesto que Olivia Hussey era menor de edad en aquel entonces. 

Fuente: Wikipedia



La historia la conocemos todos, pero Zeffirelli hace que olvidemos lo ya sabido y revivamos las pasiones de la adolescencia con la intensidad y sensación de fatalidad de los protagonistas. En este sentido creo que fue un gran acierto utilizar actores tan jóvenes (aunque en su día esto acarreara críticas desde sectores puritanos por las escenas de cama).

Cada fotograma de esta película parece un cuadro de la época, el vestuario y la ambientación resultan soberbios, incluida la adaptación del verso a la prosa que hace que muchas veces no recordemos si en una determinada escena se usan el uno o la otra. 

Fuente: MySofa


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Fotos: Photobucket
Triste es la paz que esta mañana nos trae. Por eso el sol oculta de dolor su rostro.
Pues nunca hubo historia más triste que ésta de Julieta y su Romeo.